Preparado en la cocina de carbón a fuego lento de Humor Serrano

viernes, 13 de abril de 2007

San Mauriciano el Ágil, patrón de Villanueva de los Menudillos, se enfada con su capilla.

San Mauriciano el Ágil es patrón de la localidad serrana de Villanueva de los Menudillos, desde que un día un paisano del lugar que estaba arreglando unas alubias vio un hombre barbado sobre una roca.

- ¡Eh, qué hace usted ahí? Está subido en una roca que es de mi propiedad- dijo el vecino, que a la postre se llamaba Severiano, o como le decían en el pueblo, El Pelanas-.
- Estoy aquí porque el monte es de todos. Soy Mauriciano y vengo a traerte un mensaje...
- ¡Cómo no te vayas de mi propiedad te voy a tirar un guijarrazo a la cabeza, oíste?
- Mi mensaje es: yo os proporcionaré agua y buenas cosechas si me hacéis una capilla a la entrada del pueblo.

En ese momento El Pelanas le lanzó una pedrada a San Mauriciano y este se apartó sin que le rozara. Justo ahí el labriego se dio cuenta de que se había producido un milagro, porque él nunca había fallado una pedrada.

Fue al pueblo corriendo y dijo que un hombre había podido esquivar su pedrada, lo cual todos interpretaron como una señal del Cielo. Por lo cual decidieron hacerle la capilla.

Al cabo de un mes se volvió a aparecer San Mauriciano el Ágil (lo de ágil es por esquivar el guijarrazo), todo enfadado ante El Pelanas.

- ¿Pero tú que te has creído? Yo os pedí una capilla y me habéis dado este trapo corto.
- Claro, mi patrón. Es una capa corta; o sea, UNA CAPILLA...

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