Celestino Pravia, ladronzuelo del tres a cuarto, dedicado preferentemente a robar ovejas por la sierra, ha pasado a ser famoso gracias al descubrimiento de unas pinturas rupestres en la localidad de Villanueva de los Menudillos.
Todo comenzó cuando entró a hurtar una oveja en una famosa cueva de la localidad, conocida como Cueva del dragón, nombre adoptado por la curiosa forma que dicha cueva tiene. Una vez allí, y cuando estaba a punto de llevarse una oveja, se apoyó en unas rocas que había al fondo y la pared que tenía dichas rocas se vino abajo dejando al descubierto otra pared más al fondo en la que se podían contemplar unas imágenes de cazadores tirando piedras a un mamut.
Celestino se dirigió rápidamente al ayuntamiento y le contó al alcalde lo que había descubierto, con pelos y señales, incluyendo el detalle de que había entrado a robar ovejas. El alcalde no se podía creer el hallazgo y fue junto con el guardia municipal y descubrieron que todo lo que les había contado el ladrón era cierto. Rápidamente avisaron a un equipo de arqueólogos y se tomaron las medidas para que dicha cueva estuviera protegida.
A Celestino le pusieron una multa por robar y luego se la perdonaron por haber descubierto las pinturas rupestres.
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